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# Los que quedaron atrás
- URL: https://www.jacqualineroche.com/es/los-que-quedaron-atras/
- Published: 2026-04-10T15:12:00.000Z
- Updated: 2026-09-28T04:45:17.000Z
- Description: Hasta 2.859 efectivos de la ADF recibieron tafenoquina o mefloquina en los ensayos del Instituto de Malaria del Ejército. No existe ni un solo programa de apoyo para sus parejas o sus hijos.
- Author: Jacqualine Roche
- Tags: Institutional Failure, Australian Defence Force, #es

*English version:* [*Left Behind*](https://www.jacqualineroche.com/left-behind/)

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**NOTA DE POLÍTICA PÚBLICA — LA BRECHA DE RECONOCIMIENTO** 
**2.859 EXPUESTOS A QUINOLINAS · 0 PROGRAMAS DE APOYO A LAS FAMILIAS · MÁS DE 25 AÑOS**

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> Fui esposa de un militar. Mi exmarido fue desplegado a Timor Oriental, donde participó en los ensayos de antipalúdicos que documenta esta serie. Viví con las consecuencias durante años antes de tener las pruebas o el marco necesarios para entender lo que había ocurrido: a él, a mí y a nuestra familia. Esta serie es el resultado de esa comprensión.

Entre 1999 y 2002, 3.711 efectivos de la ADF participaron en ensayos clínicos del Instituto de Malaria del Ejército. De ellos, hasta 2.859 recibieron tafenoquina, mefloquina o ambas. No se ha creado ni un solo programa formal de apoyo para sus parejas o sus hijos. Estas familias llevan más de veinticinco años esperando un reconocimiento. Ninguna categoría de las políticas públicas las reconoce actualmente como bajas secundarias de los ensayos en los que participaron sus parejas y sus padres.

Esas cuatro cifras son la estructura de este artículo. Todo lo que sigue es un intento de explicar cómo se construyó esa estructura, por qué no se ha desmontado y qué hará falta para cambiarla.

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## Qué hace distintas a estas familias

Toda familia militar carga con el peso del servicio. El despliegue es duro. La reintegración es dura. Las consecuencias psicológicas del servicio en operaciones son reales y graves, y tienen su propia larga historia de abandono institucional.

Entonces, ¿qué hace distintas a las familias de los veteranos de la ADF expuestos a las quinolinas?

La respuesta es precisa y no es sentimental. Estas familias son distintas porque el daño que sufrieron no fue una consecuencia inevitable del servicio militar. Fue la consecuencia directa y previsible de una decisión concreta del Gobierno: la de administrar fármacos neurotóxicos experimentales a sus parejas y a sus padres, en el contexto de ensayos clínicos formales, sin un consentimiento informado adecuado, en dosis superiores a los límites aprobados y sin ninguna atención de seguimiento cuando terminaron esos despliegues.

Las lesiones neurológicas que documenta esta serie las produjeron ensayos clínicos formales realizados por el Instituto de Malaria del Ejército. No se trata de un TEPT por exposición al combate —un daño con su propio peso grave y sus propios fallos institucionales graves, pero que se origina en la naturaleza del servicio en operaciones—. Se trata de una lesión cerebral farmacológica producida por un experimento en el que se inscribió al soldado, y del que la familia no sabía absolutamente nada.

Los sujetos de los ensayos de la ADF recibieron mefloquina en dosis de carga de hasta 1.500 mg por semana: seis veces la dosis profiláctica aprobada. Los sujetos de la tafenoquina recibieron dosis no aprobadas en ningún lugar del mundo para uso civil. En 2009, los propios científicos del WRAIR establecieron que la tafenoquina era el único antipalúdico más neurotóxico que la mefloquina. No se inició ningún estudio de seguimiento longitudinal de la salud de los 1.540 participantes de la ADF en los ensayos con tafenoquina. Hasta hoy no se ha realizado ninguno.

Como la ADF y el DVA no reconocieron la lesión cerebral inducida por quinolinas como algo distinto del TEPT, el tratamiento equivocado hizo que el sustrato neurológico de una conducta doméstica peligrosa quedara sin abordar, de forma indefinida. Las familias que convivían con esa conducta no tenían ningún recurso dentro de ningún sistema existente, porque ningún sistema existente se había diseñado para contemplar su situación.

La cadena causal llega directamente al Gobierno. El Gobierno autorizó los ensayos. El Ejército administró los fármacos. Los fármacos dañaron el cerebro. El cerebro dañado produjo una conducta peligrosa en casa. La familia cargó con las consecuencias. En ningún punto de esa cadena tomó la familia una decisión que la pusiera en peligro.

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## El panorama internacional

Australia no fue el único país que administró estos fármacos a su personal militar. Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá utilizaron ampliamente la mefloquina en despliegues durante el mismo periodo. Los tres países se han encontrado con los mismos problemas posteriores. Ninguno ha llegado a una conclusión sustancialmente distinta sobre las familias.

En todos los países examinados, el sistema de bienestar de los veteranos se construyó en torno al veterano como sujeto del daño y sujeto de derechos. En cada uno de esos sistemas, la familia se concibe como un recurso de apoyo para el veterano, no como una población que pueda haber sufrido ella misma un daño por decisiones militares.

La FDA de Estados Unidos emitió su advertencia de recuadro negro sobre la mefloquina en 2013\. La Agencia Europea de Medicamentos detectó una señal de efectos neuropsiquiátricos y vestibulares persistentes en 2014\. El Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes del Reino Unido recomendó en 2016 que la mefloquina fuera un fármaco de último recurso. El Cirujano General de las Fuerzas Armadas de Canadá encargó un grupo de trabajo independiente que presentó su informe en 2017\. La investigación del Senado australiano llegó en 2018, y la Comisión Real en 2024.

En ninguna de esas jurisdicciones se ha creado un programa formal de apoyo para las parejas y los hijos de los veteranos afectados. En ninguna se ha creado un marco de indemnización. En ninguna se han estudiado los resultados en materia de violencia doméstica en la cohorte de veteranos expuestos a las quinolinas. Ese punto ciego universal no es una coincidencia. Es un rasgo estructural de cómo se diseñaron todos los sistemas de bienestar de los veteranos del mundo occidental.

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## Lo que perdieron estas familias

Las mujeres de estos hogares perdieron cosas que el sistema actual no tiene ninguna categoría para reconocer o atender.

Perdieron años: en una situación que no podían nombrar, en tratamientos que no ayudaban, en procesos judiciales que no entendían el contexto neurológico de lo que estaban evaluando.

Perdieron a sus hijos: en procesos ante el tribunal de familia en los que un padre que se presentaba como funcional y arrepentido fue evaluado sin el marco neurológico que habría hecho comprensible su riesgo, y en los que una madre que describía una conducta que ninguna categoría clínica podía explicar fue evaluada en consecuencia.

Perdieron su seguridad económica: habían organizado su vida en torno a una carrera militar, habían asumido los costes de procesos judiciales que no podían permitirse y salieron de esos procesos sin los recursos ni el reconocimiento necesarios para reconstruirse.

Perdieron el relato exacto de lo que les había ocurrido. Esa pérdida es más difícil de cuantificar que las demás, pero no es menor. Las historias que las personas se cuentan sobre por qué su vida tomó la forma que tomó no son accesorias para su salud ni para su recuperación. Una mujer que ha pasado veinticinco años creyendo que su exmarido era, en el fondo, cierto tipo de persona, que no supo proteger a sus hijos de un hombre al que ella eligió, que los sistemas que le fallaron lo hicieron porque su situación no merecía otra respuesta, carga con un peso levantado sobre una base falsa. El relato exacto no deshace lo ocurrido. Pero cambia lo que significa el daño y cambia la respuesta que exige.

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## Por qué no se ha cerrado la brecha

La distancia entre lo que les ocurrió a estas familias y lo que se ha hecho al respecto no se explica por la ignorancia. La investigación del Senado escuchó a familias afectadas en 2018\. La Comisión Real las escuchó en sesiones privadas entre 2021 y 2024\. La QVFA lleva años documentando el daño familiar en sus presentaciones. La literatura revisada por pares sobre violencia doméstica en poblaciones de veteranos es amplia, aunque no se refiera específicamente a la cohorte de las quinolinas.

La brecha ha persistido porque cerrarla exige algo que ninguna institución ha estado dispuesta a hacer todavía: reconocer formalmente a las parejas y a los hijos como bajas secundarias de los ensayos farmacológicos, con las consecuencias jurídicas, económicas y políticas que ese reconocimiento conlleva.

El reconocimiento exigiría que el Gobierno admitiera que el daño a las familias era previsible, porque lo era. Exigiría que el DVA creara una vía de prestaciones para personas que no son veteranos, lo que supondría una desviación estructural importante respecto de todo aquello para lo que se diseñó el sistema. Exigiría que el sistema de derecho de familia elaborara un protocolo de evaluación del riesgo neurológico relacionado con las quinolinas, que no existe. Exigiría que el sector de la violencia doméstica elaborara un marco de formación sobre la presentación específica de las quinolinas, que nunca se ha encargado.

Ninguna de esas cosas es imposible. Todas han sido reclamadas, de forma concreta y reiterada, por defensores que tienen las pruebas para respaldar la petición. Lo que ha faltado es la voluntad institucional de actuar, y la presión pública que la genera.

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## Lo que debe ocurrir

El Gobierno australiano debe reconocer formalmente a las parejas, compañeras e hijos de los veteranos de los ensayos con quinolinas de la ADF como bajas secundarias: en las políticas públicas, en la ley y en una declaración pública. Ese reconocimiento debe ser incondicional. No debe depender de la situación del veterano ante el DVA, del resultado de ninguna reclamación ni de ninguna evaluación individual de la causalidad.

Debe crearse un programa de apoyo específico, administrado de forma independiente, para las familias afectadas, que abarque atención psicológica, evaluación neurológica, apoyo económico, asistencia jurídica y servicios centrados en los hijos. Debe diseñarse con las personas a las que sirve, no para ellas, y debe contar con financiación suficiente para llegar a toda la población afectada.

La Ley de Prestaciones de los Veteranos (Veterans' Entitlements Act) y la Ley de Rehabilitación e Indemnización Militar (Military Rehabilitation and Compensation Act) deben modificarse para crear una vía para los familiares dañados como consecuencia previsible de los ensayos clínicos con fármacos de la ADF.

Debe encargarse con urgencia una investigación independiente sobre la violencia doméstica y los daños a los hijos en la cohorte de veteranos expuestos a las quinolinas. Esa investigación debe incluir las perspectivas y los testimonios de las parejas y los hijos afectados. Debe estar dirigida por las supervivientes y ser participativa.

Todas las instituciones que se encuentran con estas familias —servicios de violencia doméstica, tribunales de familia, escuelas, médicos de cabecera, servicios de salud mental— deben recibir orientación y formación que les permitan reconocer el contexto de las quinolinas y responder de forma adecuada.

Debe ofrecerse una disculpa pública, formal e incondicional a las parejas, compañeras e hijos de los veteranos de la ADF expuestos a las quinolinas, que reconozca lo que el Gobierno sabía, cuándo lo supo, lo que decidió no hacer y las consecuencias de esa decisión para unas familias que merecían algo mejor.

No son exigencias radicales. Son la respuesta mínima proporcionada al daño. Las familias que documenta esta serie no eligieron ponerse en peligro. No consintieron nada. No fueron advertidas. No fueron vigiladas. No recibieron apoyo cuando llegaron las consecuencias. Y llevan más de veinticinco años esperando, sin reconocimiento, sin recurso y sin descanso.

El silencio no es neutral. Es una decisión, tomada una y otra vez, año tras año, de mirar hacia otro lado. Las pruebas que justificarían otra decisión llevan décadas en el registro público. Lo que ha faltado es la voluntad institucional de actuar en consecuencia, y la visibilidad pública que genera la presión para que las instituciones lo hagan.

Eso es lo que esta serie intenta aportar.

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Si usted o alguien que conoce necesita apoyo (Australia): Open Arms 1800 011 046 · Lifeline 13 11 14 · 1800RESPECT 1800 737 732

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## Fuentes principales

- [Informe de la investigación del Senado](https://www.aph.gov.au/Parliamentary%5FBusiness/Committees/Senate/Foreign%5FAffairs%5FDefence%5Fand%5FTrade/Mefloquine/Report?ref=jacqualineroche.com) y [presentaciones](https://www.aph.gov.au/Parliamentary%5FBusiness/Committees/Senate/Foreign%5FAffairs%5FDefence%5Fand%5FTrade/Mefloquine/Submissions?ref=jacqualineroche.com), diciembre de 2018 — Parlamento de Australia.
- [Comisión Real sobre el Suicidio en Defensa y entre Veteranos, Informe final, volumen 4, capítulo 22, septiembre de 2024.](https://defenceveteransuicide.royalcommission.gov.au/publications/final-report-volume-4?ref=jacqualineroche.com)
- [McCarthy S. Presentación 94 ante el Senado, 2018.](https://www.aph.gov.au/DocumentStore.ashx?id=a9e949b7-b061-48ff-a3ff-d8ad833d28a5&subId=658994&ref=jacqualineroche.com)
- [Quinn JC. Documentación presentada con la Presentación 16 ante el Senado (Australian Quinoline Veterans and Families Association), 2018.](https://www.aph.gov.au/DocumentStore.ashx?id=205f1db1-795e-47fb-ac4a-964274628890&subId=612955&ref=jacqualineroche.com)
- [Comunicación de seguridad de medicamentos de la FDA de Estados Unidos sobre la mefloquina, julio de 2013.](https://www.fda.gov/media/86285/download?ref=jacqualineroche.com)
- Informe de evaluación del PRAC de la Agencia Europea de Medicamentos, EMA/63963/2014\. La EMA no lo ha publicado en línea; [citado en Nevin RL (2017), Pharmacology Research & Perspectives](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5684859/?ref=jacqualineroche.com).
- [Finlayson-Short L, et al. Intimate Partner Violence among current and ex-serving Australian Defence Force personnel and families. Phoenix Australia – Centre for Post-traumatic Mental Health, encargado por el Departamento de Asuntos de Veteranos (datos de 2015).](https://www.dva.gov.au/documents-and-publications/intimate-partner-violence-among-current-and-ex-serving-australian-defence-force-personnel-and-families?ref=jacqualineroche.com)
- [Felitti VJ, et al. Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults. American Journal of Preventive Medicine, 1998.](https://www.ajpmonline.org/article/S0749-3797%2898%2900017-8/fulltext?ref=jacqualineroche.com)

Parte de *Bajas no reconocidas*. Lea la serie completa en [/es/bajas-no-reconocidas/](https://www.jacqualineroche.com/es/bajas-no-reconocidas/)

### Nota sobre las cifras

Las cifras de los ensayos de esta serie proceden del propio registro del Departamento de Defensa sobre los estudios del Instituto de Malaria del Ejército, tal como se reproduce en el informe de la investigación del Senado de 2018.

- **Tafenoquina: 1.540 efectivos.** 1.017 en el estudio de erradicación de 1999–2000 (Bougainville y Timor-Leste), 492 en el estudio de prevención de 2000–01 (Timor-Leste) y 31 en un estudio de tratamiento de 2000–01 en Australia.
- **Mefloquina en los ensayos: 1.319 efectivos.** 1.157 en el estudio de prevención de 2001–02 (Timor-Leste) y 162 en el grupo comparador del estudio de prevención con tafenoquina de 2000–01.
- **Tafenoquina o mefloquina en los ensayos: hasta 2.859 efectivos** (1.540 + 1.319), descritos en esta serie como «casi 3.000». Algunas personas pueden haber participado en más de un estudio.
- **Total de participantes en los ensayos: 3.711**, incluidos los grupos comparadores que recibieron primaquina (464) o doxiciclina (388).
- **3.523 es una cifra más amplia.** El máximo del comité del Senado suma a quienes tomaron cualquiera de los dos fármacos en los estudios y la mefloquina recetada a miembros de la ADF fuera de los estudios desde 2001\. El comité señaló que «probablemente» es una sobreestimación, porque los grupos pueden solaparse.

**Fuentes**

- Comité de Referencias de Asuntos Exteriores, Defensa y Comercio del Senado, [*Use of the Quinoline anti-malarial drugs Mefloquine and Tafenoquine in the Australian Defence Force*, capítulo 3](https://www.aph.gov.au/Parliamentary%5FBusiness/Committees/Senate/Foreign%5FAffairs%5FDefence%5Fand%5FTrade/Mefloquine/~/media/Committees/fadt%5Fctte/Mefloquine/c03.pdf?ref=jacqualineroche.com), diciembre de 2018 — párrafos 3.28–3.29 y tabla 1.
- Departamento de Defensa, [Antimalarial medications](https://www.defence.gov.au/about/accessing-information/antimalarial-medications?ref=jacqualineroche.com) — número de participantes por estudio.